ZONA DE TRANSGRESIÓN

Un espacio en el que opinar con total libertad, en ocasiones con cierta ironía, pero con respeto.

13 octubre, 2006

MODELOS A IMITAR


Es un hecho, lo sufrimos a diario, que estamos viviendo unos momentos un tanto miserables, cargados de tensión y dominados por individuos sin escrúpulos. Por eso nos mienten más de lo que hablan, se muestran abominablemente tiernos con sus mascotas y despiadados con otros seres humanos, especulan más allá del límite sólo para enriquecerse más, llenan de cemento los espacios naturales con total impunidad, matan a los árboles por venganza o para hacerle hueco al ladrillo, etc., etc., etc.
Por todo ello, me parecen de muchísimo mérito todas esas personas que hacen gala de una humanidad y unos valores dignos de las mejores alabanzas, y que con total discreción se empeñan en que las cosas vayan mejor, poniendo todo su esfuerzo y solidaridad en procurar que los otros vivan un poco mejor.
Es el caso de las familias que acogen en sus hogares, durante un tiempo, a niños tutelados por las instituciones públicas o a los que proceden de otras zonas del planeta, como los saharauis o las víctimas del accidente de Chernobil.
Estas dos facetas del mismo hecho, los que son solidarios con los otros, hasta el punto de traer a estos niños a sus casas a la espera de que su situación personal mejore, y quienes reflejan en sus caras lo bien que lo están pasando en estos momentos, son los que se merecen las portadas de los informativos y nuestro reconocimiento.
Así, deberíamos relegar al olvido, o a ser objeto de la crítica rigurosa en todos los medios de comunicación, a quienes se empeñan en seguir mintiendo, al “político/a” que consiente la ilegalidad, a quienes pretenden hacerse rico a cualquier precio y a quienes ya siendo muy ricos se permiten el lujo de satisfacer el capricho de darse un viaje por el espacio. Todo esto es abominable y no tiene sentido que se traten estos temas como se hace, mientras aquellos honorables y honrosos ciudadanos pasan desapercibidos para la gran mayoría.