ZONA DE TRANSGRESIÓN

Un espacio en el que opinar con total libertad, en ocasiones con cierta ironía, pero con respeto.

01 mayo, 2007

CUANDO LA SOLUCIÓN ES EL PROBLEMA, MUY MAL


El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha publicado el barómetro de marzo. La pregunta 5 que debieron contestar los encuestados es: “¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero? (Respuesta espontánea) (Multirrespuesta: máximo tres respuestas).
Las contestaciones dadas por la ciudadanía muestran que los diez principales problemas son los siguientes:

1º El terrorismo, ETA, 38.2 %
2º El paro, 38.1 %
3º La inmigración, 30.3 %
4º La vivienda, 27.6 %
5º La clase política, los partidos políticos, 16.0 %
6º Los problemas económicos, 15.7 %
7º La inseguridad ciudadana, 14.9 %
8º Los problemas relacionados con la calidad en el empleo, 9.0 %
9º La sanidad, 4.0 %
10º Las drogas, 3.9 %

Es escandaloso que el quinto puesto esté ocupado por la clase política y los partidos políticos, por delante de asuntos tan determinantes para la vida de las personas son los problemas económicos y la inseguridad ciudadana.
La segunda reflexión a destacar es que la ciudadanía percibe que sí existe una clase política, cosa ésta que se empeñan en negar, tantos los propios profesionales de la política como sus “periodistas” a sueldo, quienes van rotando por todos los medios de comunicación, salvo boicots, donde repiten como papagayos esquizofrénicos los mismos discursos durante años, como si la realidad no cambiara.
Así las cosas, sólo debemos esperar que los partidos incluyan en su próxima reunión, la que llevan a cabo cada semana, una autocrítica profunda que posibilite corregir este desastre. Aún sabiendo que “autocrítica” no figura en el vocabulario de la inmensa mayoría de los políticos, es la única opción posible, puesto que la crítica social a la labor de la casta política ya está hecha.
A partir de ahí, deberían pasar dos cosas importantes: que se comunicara alguna dimisión o cese y que los medios de comunicación sensacionalistas se publicitaran como tales, y se quitaran la máscara de “periodismo de investigación”.
Es lo menos que se puede esperar cuando nos damos cuenta que les estamos pagando buenos sueldos (¿ocho mil euros?) para que nos solucionen los problemas de la inseguridad ciudadana, de la calidad en el empleo, de la sanidad, la educación o las drogas, y nos damos cuenta que estos “asalariados nuestros”, lejos de solucionar estos asuntos, se convierten en un problema mayor.
Parece increíble, pero así es.