ZONA DE TRANSGRESIÓN

Un espacio en el que opinar con total libertad, en ocasiones con cierta ironía, pero con respeto.

08 abril, 2007

COSAS DEL PASADO

Los fascistas de la banda terrorista han vuelto a hablar, para recordarnos sus exigencias y advertirnos de que debemos concedérselas, si no, tomarán nota.
Parece que lo que más daño les hace, en este momento, es que la extrema derecha abertzale no pueda presentarse a las próximas elecciones municipales. Y no lo pueden hacer porque una “cosa del pasado”, como es la Ley de Partidos, se lo impide.
Así, los portavoces del partido ilegal, de extrema derecha, en sus ruedas de prensa diarias, en las que no se admiten preguntas, no paran de denunciar las dificultades que tienen para presentarse a las elecciones hasta que no se alejen definitivamente del tiro en la nuca del adversario político como forma de hacer política.
También el lehendakari recuerda, con demasiada frecuencia, que la Ley de Partidos es un instrumento del pasado, aunque últimamente añade que las dificultades que tienen los fascistas para presentarse a las elecciones no es la Ley, sino esa forma de “convencer” al electorado, con la pistola en el cinto.
Sin embargo, la Ley de Partidos es la última “herramienta del pasado” que los demócratas hemos puesto en funcionamiento para intentar preservar la vida de las personas que se atreven a disentir en público de los planteamientos de los fascistas.
De modo que, por desgracia, hay otras muchas cosas que son más del pasado que la Ley de Partidos, como por ejemplo:
1.- Matar a quien discrepe con el fascista.
2.- Ejercer la intimidación personal hasta el extremo de que una persona tenga que abandonar su casa.
3.- No trabajar, sino vivir de las subvenciones políticas y de la extorsión.
4.- Creer que se representa al pueblo.
5.- Importarle un bledo la vida de los jóvenes afines, a los que están mandando a podrirse en la cárcel por asesinos.
6.- Seguir empeñados en planteamientos políticos arcaicos.
7.- Recurrir a los sentimientos para engañar a un sector de la población con una charlatanería insostenible.
8.- Mantener públicamente las contradicciones y creerse estar por encima de ellas y de explicarlas (hablan de paz y democracia y se quedan tan anchos, critican la Ley de Partidos y dicen haberla cumplido, etc.).
9.- Importarle un pimiento haber destruido la vida de miles de personas inocentes, víctimas de sus atentados.
10.- Su escaso realismo social: sentirse agredidos cuando en realidad asesinan, creerse mayoría cuando son minoría (pero con pistolas), pensar que su “proyecto” político mejora las condiciones de vida, etc., lo que los inhabilita como líderes políticos.
11.- Estimar que el Rh y el lugar de nacimiento dan un plus social y político, hasta el extremo de ser determinante.
Una vez que los fascistas abandonen estas “cosas del pasado”, y cualquier persona pueda defender públicamente sus ideales políticos sin temer por su integridad o por su vida, en igualdad de condiciones que estos mafiosos, entonces, automáticamente, la Ley de Partidos será un instrumento del pasado y desaparecerá.