ZONA DE TRANSGRESIÓN

Un espacio en el que opinar con total libertad, en ocasiones con cierta ironía, pero con respeto.

24 septiembre, 2007

PERIODISMO, PODER Y CIUDADANÍA

El diario ABC publicó ayer una entrevista hecha a Adolfo Suárez en 1980, que había sido vetada por los asesores del ex Presidente alegando que “un Presidente de Gobierno no puede ser tan sincero”. En la misma, el Sr. Suárez se queja amargamente de que demasiados periodistas opinan y escriben sobre asuntos que desconocen profundamente, entre otras cuestiones.
Las cosas no han cambiado sustancialmente en los últimos veintisiete años, como hemos denunciado varias veces. Por ello, nos alarma oír lo que se dice de aquellos asuntos que uno controla con cierta solvencia y ser conscientes de la falta de rigor y de objetividad. En ese momento, y sólo por ese momento, imaginamos cómo serán las cosas respecto a aquellos contenidos que no conocemos, esos asuntos que nos llegan por medio de la prensa, que nos configuran nuestra opinión. Y surgen las dudas, los interrogantes, la incredulidad, el convencimiento: nos están manejando.
Ahora emerge un nuevo debate sobre los medios en este país, todo porque siguen llegando iniciativas alternativas que estremecen los asientos acolchados de los directores de siempre (La Sexta, Público.es, 20minutos.es, ADN.es, etc.). Esta incursión tiene dos efectos inmediatos: el dinero parece repartirse y la capacidad de influir disminuye.
El hecho de que el periodista esté al servicio del político genera daños sociales de difícil reparación, y parece obligar a muchas personas a “refugiarse” en los temas deportivos y/o “del corazón”, con lo que los efectos negativos aumentan. Valga como ejemplo la gran mayoría de intervenciones periodísticas que trataban el asunto del fin del terrorismo etarra, en los que las formas eran idénticas a las utilizadas para airear líos de cama bien pagados. Así, no es de extrañar que los programas políticos formados por periodistas tertulianos sigan sin tener demasiada audiencia: los mismos diciendo las mismas consignas, sin escucharse. Patético.
Internet, los blogs, y los gratuitos, ya son un elemento muy importante a tener en cuenta; pero, al mismo tiempo, se hace más necesario que nunca conseguir una ciudadanía bien educada, bien formada, con capacidad crítica, que sepa escoger adecuadamente los contenidos, que apueste por superar el periodismo de trincheras para que se imponga un estilo que sea exquisito con el fondo y con las formas; de lo contrario, transitaremos por lo superficial, seguiremos siendo objeto de manipulación.

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