ZONA DE TRANSGRESIÓN

Un espacio en el que opinar con total libertad, en ocasiones con cierta ironía, pero con respeto.

19 noviembre, 2006

YOU’RE NOT WATER, MY FRIEND



Cuando el presidente del gobierno español, en cumplimiento de un compromiso electoral, decidió retirar las tropas españolas de Irak, los políticos españoles con elevados índices de testosterona, sus medios de comunicación afines, algunos europeos y determinados “líderes” mundiales se esforzaban en ridiculizarlo y en subrayar su aparente falta de compromiso, e incluso, su supuesta cobardía.
Ahora, cuando han pasado más de dos años de la retirada, la ciudadanía norteamericana se expresó en las urnas, rechazando esas formas de hacer política exterior, y hasta el propio Tony Blair ha reconocido por primera vez, en declaraciones a la televisión Al Yazira, que la invasión de Irak por tropas anglo-estadounidenses ha sido un desastre; aunque, ante el revuelo creado, estas declaraciones han sido matizadas por un portavoz del gobierno británico.
Días antes, en su tradicional discurso en Mansion House, residencia del alcalde de la City, Blair, al hablar de política exterior, pedía a Siria e Irán que se implicaran en el proceso de paz para Oriente Próximo, y que dejaran de apoyar a los grupos insurgentes de Irak, Líbano y Palestina, para poder arreglar de manera definitiva el primer y más grave problema de Oriente Medio: las tensiones entre Israel y Palestina.
Cuando el grupo de Las Azores sigue perdiendo fichas en esta partida de ajedrez que es la política internacional, todos estamos a la espera para ver en qué dirección se mueve la secretaria de Estado Condoleezza Rice, quien después de haber mostrado su escasa influencia en el intento por solucionar el reciente conflicto del Líbano, parece haberse alejado de los focos manteniéndose sobre un terreno político bastante resbaladizo. Pero no cabe duda de que la caída en desgracia de los “halcones” de la política internacional le dan una oportunidad para reconducir la política exterior de EEUU.
Así, parecen tomar cuerpo los argumentos que en los últimos veinte meses ha ido exponiendo uno de los asesores más próximos a Rice, Philip D. Zelikow, y que el periodista Bob Wodward, divulgó en un reciente libro. Dichos argumentos no guardan semejanza alguna con la visión oficial de la Casa Blanca y advierten de que la situación en Irak puede acabar en un “fracaso catastrófico”.
En su momento, cuando asumió la Secretaría de Estado, Rice ya adelantó la posibilidad de transitar hacia la paz por estos derroteros, cuando declaró tener más herramientas políticas que soldados y armamentos, pero su lealtad incondicional hacia el presidente le impidió desarrollar su política, convirtiéndola en una pieza más del esquizofrénico ajedrez de Bush, donde el Departamento de Defensa era el auténtico promotor de todas las políticas para Oriente.
En cualquier caso, es cierto que las voces cargadas de testosterona no se van a acallar, en ningún lado del planeta, y procurarán fortalecerse para continuar en esa dinámica. Quizá sea un ejemplo de ello la respuesta que rápidamente dio Israel a la propuesta de paz para Oriente Medio lanzada por los presidentes español y francés, rechazándola por no contar con la coordinación de Israel, según ha hecho saber su Ministra de Asuntos Exteriores Tzipi Livni.
Este hecho también ha sido aprovechado por la oposición española y sus medios afines para volver a un discurso semejante al dado los días posteriores a la retirada de las tropas de Irak, aunque quizá con algo menos de ímpetu por todo lo que les está cayendo a los “halcones” con el problema iraquí.
En cualquier caso, hay muchas posibilidades de que pronto se retome una forma de hacer política basada en la diplomacia, como casi siempre ha sido, y se abandonen estas prácticas de matones. En ese momento también veremos como los hechos siguen quitando razones a quienes consideran que ser bueno, en política, es muy malo.
Téngalo en cuenta, porque “you’re not water, my friend”.